Cuatro etapas. Ninguna es "un prompt largo a un modelo". Por eso el resultado se puede defender ante un comité.
El sistema delimita el mercado, el país y el tipo de estudio. Define qué hay que responder antes de empezar a responder.
Varios perfiles especializados analizan el nicho en paralelo desde ángulos distintos: demanda, competencia, sectorial.
Un proceso de consenso contrasta los perfiles, resuelve discrepancias y descarta lo que no se sostiene.
Se redacta el estudio con sus fuentes, queda como activo con huella criptográfica y se entrega exportable.
Un estudio de mercado solo vale si puedes apoyarte en él para decidir. La pregunta de tu socio o tu inversor no será "¿qué dice la IA?", será "¿en qué te basas?".
Por eso el pipeline no entrega prosa: entrega conclusiones contrastadas por un tribunal de analistas, ancladas a fuentes y registradas en una cadena de custodia. Es la diferencia entre "leí un análisis generado" y "puedo demostrar cómo se construyó este estudio".
Este pipeline comparte motor de informes con el resto de IA Orgánica — el mismo que genera análisis financieros en asesorfinanciero.es. Cambia el tipo de pregunta y el tribunal de perfiles, no la maquinaria de fondo.